Vestir bien no solo significa llevar las prendas más costosas. La mejor manera de vestir bien es tener prendas que se vean bien, y una forma para lograrlo es tener la ropa bien planchada, sin arrugas y con un estilo limpio.
El asunto es que nos solemos encontrar con hombres que visten muy bien, pero siempre van por la calle con la ropa demasiado arrugada y eso se debe a que no saben los consejos para hacer que las camisas nunca se arruguen.
Estos secretos se han mantenido por años guardados, pero aquí no nos guardamos nada. Así que sigue leyendo, y entérate de cómo hacer que tus camisas siempre luzcan bien.
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¿Por qué las camisas se arrugan? Un breve drama textil

Antes de entrar en los trucos, entendamos al enemigo. Las arrugas aparecen cuando las fibras de la tela (especialmente el algodón) se doblan y no vuelven a su forma original. Esto pasa por el calor, la humedad, el almacenamiento incorrecto o simplemente porque el universo quiere ponerte a prueba.
Las camisas de algodón puro son las más propensas, mientras que las mezclas con poliéster o telas tratadas con tecnología antiarrugas son más resistentes. Ahora que conocemos al villano, ¡vamos a derrotarlo con estilo!
Primer truco: Elige la tela adecuada
El primer paso para una camisa sin arrugas empieza en la tienda. No todas las telas son iguales, y algunas son tus aliadas en esta guerra contra las arrugas:
- Algodón con mezclas: Busca camisas que combinen algodón con un poco de poliéster o elastano. Estas mezclas son más resistentes a las arrugas y mantienen una buena apariencia todo el día.
- Telas non-iron: Muchas marcas como Brooks Brothers o Zara ofrecen camisas con tratamientos “non-iron” o “easy-iron”. Estas telas están diseñadas para salir del lavado casi perfectas.
- Oxford o popelina: Las telas con algo de textura, como el Oxford, disimulan las arrugas mejor que las telas ultra lisas como la sarga fina.
- Lino, con cuidado: El lino es el rey de las arrugas, pero si lo eliges, opta por un look intencionalmente relajado donde las arrugas sean parte del encanto.
Segundo truco: Lava como profesional

El lavado es donde muchas camisas empiezan a sufrir. Sigue estos pasos para minimizar las arrugas desde la lavadora:
- Usa agua fría: El agua caliente puede debilitar las fibras y hacer que las arrugas se fijen. Configura la lavadora en un ciclo suave con agua fría.
- No sobrecargues la lavadora: Demasiada ropa en un solo ciclo hace que las camisas se apelmacen y salgan más arrugadas. Dale espacio a tus prendas para que “respiren”.
- Centrifugado bajo: Un centrifugado agresivo puede dejar pliegues difíciles de quitar. Opta por un ajuste suave.
- Saca las camisas rápido: No dejes las camisas en la lavadora después del ciclo. Sácalas apenas termine y estíralas con las manos para alisarlas.
Tercer truco: Seca con estrategia
La secadora puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. Aquí van los secretos para secar sin arrugas:
- Secado al aire, el método rey: Cuelga tus camisas en perchas de madera o plástico (nunca de alambre, que deforman los hombros) justo después del lavado. Estira bien el cuello, los puños y el frente para que se sequen lisas. Si puedes, hazlo en un lugar con buena ventilación, lejos del sol directo.
- Secadora con truco: Si usas secadora, elige un ciclo de baja temperatura y saca las camisas cuando estén ligeramente húmedas. Cuélgalas inmediatamente para que la gravedad haga el resto.
- Toalla mágica: Coloca una toalla húmeda en la secadora con la camisa durante 5-10 minutos. El vapor ayudará a relajar las fibras y reducir arrugas.
Cuarto truco: Plancha como experto (o no planches)

Si las arrugas persisten, el planchado es tu arma secreta. Pero, ¿y si te decimos que puedes evitarlo? Aquí van las claves:
- Plancha con vapor: Una plancha de vapor es mucho más efectiva que una seca. Ajusta la temperatura según la tela (baja para mezclas, media para algodón). Plancha primero el cuello, luego los puños, las mangas y finalmente el cuerpo.
- Spray antiarrugas: Si no tienes tiempo para planchar, un spray antiarrugas (como los de Downy) puede salvarte. Rocía, estira la camisa y déjala colgada unos minutos.
- El truco de la ducha: Cuelga la camisa en el baño mientras te duchas. El vapor del agua caliente relaja las fibras y elimina arrugas ligeras. ¡Es magia gratis!
Quinto truco: Almacena con inteligencia
Un buen almacenamiento es la clave para que tus camisas estén listas para usar en cualquier momento:
- Cuelga siempre: Doblar las camisas en un cajón es una invitación a las arrugas. Usa perchas de buena calidad y abotona el primer botón para mantener el cuello en forma.
- Espacio en el armario: No amontones las camisas. Deja espacio entre las perchas para que no se aplasten.
- Bolsas de viaje: Si viajas, usa una bolsa para trajes o enrolla las camisas en lugar de doblarlas. Coloca una hoja de papel de seda entre las capas para reducir la fricción.








